domingo, 22 de febrero de 2009

Irreversible no significa imparable

Una palabra significa que no hay vuelta atrás, mientras la otra significa que no se detiene. Son palabras muy diferentes. ¡No desesperemos! Susan Solomon, luminaria del agujero de ozono, Premio Nóbel y presidenta del IPCC, acaba de publicar con sus colegas un ensayo titulado “Irreversible climate change because of carbon dioxide emissions” (1) (el cambio climático es irreversible por las emisiones de dióxido de carbono)

Dennis Avery y Fred Singer usaron la palabra imparable (2) como bandera de batalla hace unos años, con el argumento de que el calentamiento observado tiene causas naturales y por tanto no hay nada que la humanidad pueda hacer para alterar su curso. Por tanto, en los términos de la pretendida asociación retórica, Imparable = Corre muchacho, corre. Pero no confundamos irreversible con imparable. Una palabra significa que no hay vuelta atrás, mientras la otra significa que no se detiene. Son palabras muy diferentes. ¡No desesperemos!
Señalan que las emisiones a la atmósfera continuadas y sin reducirse de CO2 tendrían unas consecuencias climáticas que persistirían miles de años, lo que ellos definen operativamente como “para siempre”, con el sentido de “irreversible”.
Quizá la desesperación surja al ver que se dice que la temperatura seguirá subiendo incluso aunque las emisiones de CO2 se detengan hoy mismo. Pero hay que recordar que los cambios climáticos hasta ahora, tanto los observados como los consignados, son menores en comparación con las predicciones habituales de fin de siglo. Es de las nuevas emisiones de lo que tenemos que preocuparnos. El cambio climático es como un trinquete, al que le damos viento liberando CO2. En cuanto giremos la manivela, no será fácil volver al clima natural. Pero podemos decidir dejar de dar vueltas a la manivela; y cuanto antes se haga, mejor.