miércoles, 18 de marzo de 2009

CURAS PEDERASTAS

Gregori Salgado Jiménez es un cura de 64 años, delincuente convicto por abusar sexualmente de una joven deficiente en la iglesia de Fátima, en Igualada, según la condena de la Audiencia Provincial de Barcelona en 2007.

Ahora se enfrenta a una petición del fiscal de 10 años de cárcel por abusar de unas niñas, a las que entre otras cosas les metía el dedo en la vulva, actos que cometía siendo profesor de religión en el colegio público Gabriel Castellá, de Igualada.

Hasta aquí nada tiene de especial por lo común de la situación entre los que se autodenominan “poseedores de la moralidad”. Es grave que haya tantos casos de pederastia entre el clero, pero lo más grave es que se intenten encubrir estos hechos.

Para todo esto basta con intentar comprender el documento que en 1962 elaboró la Inquisición (hoy llamada de otra manera) para tapar las fechorías de estos pervertidos (luego tienen la desvergüenza de pontificar sobre los homosexuales).

El documento en cuestión, “Crimen Sollicitationis” declarado secreto por el Vaticano, se repartió a todos los obispos. Incluso en 2001, el inquisidor mayor de la Iglesia en ese momento, Ratzinger, reforzó la validez de este documento con otro que firma él mismo “De Delictis Gravioribus”.

Los obispos han seguido a rajatabla las instrucciones encubriendo a los delincuentes, arruinando sus diócesis económica y moralmente como hizo Bernard Law, arzobispo de Boston, “dimitido” en 2002 por ocultar a sus fieles que había destinado a diversas parroquias a los curas pederastas. En España, Roucco Varela, por lo mismo, ha sido “premiado” a dirigir el clero español.