Bush admite que su mayor error fue creer que había armas de destrucción masiva en IrakEl presidente estadounidense no se arrepiente, sin embargo, de no haber retirado las tropas "prematuramente" una vez empezada la guerra
El presidente saliente de EE UU, George W. Bush, ha reconocido que el mayor error de sus ocho años en la Casa Blanca fue hacer caso a los informes de inteligencia que decían que había armas de destrucción masiva en Irak. En una entrevista concedida a la cadena estadounidense ABC News, de la que se han publicado extractos, el mandatario también admite que no estaba preparado para la guerra cuando se convirtió en 2001 en presidente. "No hice campaña diciendo: 'por favor voten por mí, seré capaz de manejar un ataque'. No anticipé la guerra", alega.
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La furia de los cobardes
George Bush ha cumplido con todos los requisitos para ser considerado, siendo benevolentes, una rata miserable.Al despedirse, concede una entrevista para hacer balance de su gestión y echa la culpa de sus fechorías y crímenes a sus colaboradores, en un acto de cobardía característico de los que demuestran una crueldad implacable cuando ejercen el poder.
Cuando llegó a la Casa Blanca ya tenía el récord de ejecuciones de la historia de los EEUU. Ahora dice que le engañaron los servicios de inteligencia.
Atrás quedan los días en los que anunciaba con descaro la aprobación de un presupuesto millonario destinado a comprar periodistas de todo el mundo para que mintieran a su servicio.
Atrás, la concesión de contratos de avituallamiento y reconstrucción de Irak a sus más íntimos colaboradores, haciendo de la sangre de los inocentes un negocio abominable.
Su hermano vino a despertarnos de la siesta progre para ilustrarnos sobre los increíbles beneficios que reportaba sumarse a la matanza, invitado por el Gobierno de entonces.
Atrás, cuando legitimó el secuestro y la tortura de personas sin acusación ni cargo alguno.
Atrás, cuando implantó la doctrina neocon con fe integrista negando la más mínima intervención del Estado en el control de la voracidad de los buitres de la economía especulativa, que ha derivado en esta crisis internacional.
Atrás, cuando se fumaba un puro en compañía de su colega Ansar con los pies encima de la mesa, mientras Lancet, una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo,situaba, ya en 2006, la cifra de muertos en Irak en 650.000.
Miente otra vez, mientras todos heredamos una parte de su culpa y nos convertimos en el blanco de la ira de los que lo han perdido todo.


Al igual que el atún rojo, la carne de ballena se vende bien: En torno a los 200 euros por kilo. Un lucrativo negocio que Japón explota a pesar de la moratoria internacional adoptada en 1986. Greenpeace ha denunciado recientemente un importante negocio organizado de carne de ballena dirigido por un buque insignia de la flota japonesa. Según las organizaciones no gubernamentales, se venden 45.000 kilos de carne al año por buque pesquero.
A pesar de que la deforestación de los bosques de América del Sur y de África atraen todas las miradas, los viejos bosques de Tasmania también son víctimas de la empresa del papel. Un informe de la Rainforest Action Network, de 2007, señala que las industrias japonesas son las responsables de la destrucción de los bosques de Tasmania. Tres empresas japonesas se reparten este floreciente negocio destruyendo casi 15 hectáreas de bosques cada año. Por el momento, el 90% de los eucaliptos gigantes de la isla han sido destruidos y sólo una cuarta parte de la superficie forestal está aún intacta.
La selva amazónica está disminuyendo de manera constante. Entre agosto de 2007 y agosto de 2008, 8.147 kilómetros cuadrados fueron destruidos, más del doble que en el año anterior. En treinta años, el Amazonas ha perdido 200 millones de hectáreas de un total de mil millones. Las plantaciones de aceite de palme o el desarrollo de cultivos para la agricultura son responsables de gran parte de la deforestación. En Brasil, Bolivia y Paraguay ocurre lo mismo para utilizar esas tierras para la producción de soja.
Vendidos hasta a 2.000 euros cada uno, el cuerno de rinoceronte es muy codiciado. La medicina tradicional china lo usa para aumentar la potencia sexual, mientras que en Yemen, una daga de cuerno de rinoceronte es un tradicional símbolo de la virilidad. Por eso, el rinoceronte negro, que tiene dos cuernos, es probable que se extinga si no desaparece la caza ilegal. Las cifras son alarmantes, en apenas 15 años, la mitad de la especie ha sido exterminada y sólo quedan 300 especímenes.
En el continente africano, la carne de animales salvajes es muy preciada como parte de los menús más exóticos. En estas cartas no aparecen únicamente monos (gorilas, chimpancés...), sino también murciélagos, antílopes, elefantes, serpientes, etc. El comercio ilegal de carne de animales salvajes se estima en un millón de toneladas por año. La devastación causada por la guerra civil, cuando las milicias se alimentan de especies protegidas, también ha tenido un grave impacto. En Rwanda, por ejemplo, la población de gorilas ha sufrido un grave deterioro en la década de los 90.
